31.12.10

poema viejo

Se me acaba el año
y me gusta saber que en el saldo blanco
-blaquisimo-
estás tú.

Debo confesarte
que en realidad no sé nada de economía,
o de matemáticas
o de finanzas,
y que eso de saldo blanco
es pura perversión escondida.

Debo agradecerte
que me enseñaras de nuevo los números,
que les dieras, pues
otro significado:
que uno más uno
no son dos
cuando se está en la misma cama,
que el 65 +4 es una delicia,
¡ah matemática pura!

Borraste también mis errores en física,
y ahora sé
que dos cuerpos
-cuando uno se lo propone-
sí ocupan el mismo espacio.

Gracias también
por aguantar mis cabellos
que se meten en tu boca
en uno que otro beso.

Por aguantar mis berrinches,
los tontos
y los feos,
por renegar de ti
nomás a lo pendejo.
Se me acaba el año,
me maltrató
-y mucho-
lloré
-y mucho-
pero tenerte a ti
-querido-
en el recuento de los daños,
eso
-querido-
lo hace el mejor de los años
Así de cursi
así de rosa
¿qué le vamos a hacer?