Quisiera escribir un poema donde quepa lo bien que la pasé contigo. Pero no me sale, pero nomás no puedo. En mis intentos la palabra “toda” se repite frecuentemente. Lo mismo para “agua” “nuevo” “humedad”. Hasta ahora –y después de un buen rato- lo único que me gusta es “despertaste mis ruidos y mis silencios”. Y es que es cierto: en aquella noche los silencios respiratorios entrecortaban mis ruiditos (todos nuevos ellos). En uno pongo que tropezaste con mis senos, pero Dios sabe que eso es mentira: tú los buscaste. Y no es que se escondan mucho, pero igual luchaste contra la ropa. Podría poner-por ejemplo- “la torpeza iniciadora” pero me suena a libro de cocina, creo.
Pensé también en utilizar metáforas “arar mi campo” “cosechar mis gritos” pero eso me hace pensar en vacas manchadas comiendo pasto: yo sé que me sobran kilos pero no es para tanto.
Al final no escribí nada ¿para qué? Si fue hace tanto tiempo, tanto que ya ni te acuerdas.
Pensé también en utilizar metáforas “arar mi campo” “cosechar mis gritos” pero eso me hace pensar en vacas manchadas comiendo pasto: yo sé que me sobran kilos pero no es para tanto.
Al final no escribí nada ¿para qué? Si fue hace tanto tiempo, tanto que ya ni te acuerdas.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada