Dices que hay mujeres para tener sexo. Que yo soy una de esas. No sé si debería sentirme ofendida, digo. Y tú me besas y no me dejas escapar. Dices también que te quieres casar conmigo, que te hace ilusión tener un hijo mío. Yo no sé qué decirte y abro la boca solo para que me beses toda la tarde “¿te gusta tu sabor?” No. No me gusta.
Me gusta saberme perdida en medio de la nada. En tu casa que se me antoja aislada, ajena al mundo y perfecta para nosotros. Me cuesta trabajo creer que somos. Y así es. Somos y estamos juntos y a nadie le estorba.
Me gusta saberme perdida en medio de la nada. En tu casa que se me antoja aislada, ajena al mundo y perfecta para nosotros. Me cuesta trabajo creer que somos. Y así es. Somos y estamos juntos y a nadie le estorba.
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