Nos besamos una vez “no sabes las ganas que tenía de hacer esto” dices. Una caricia tímida –no hay necesidad cariño- en la espalda baja. Eres tan alto y me gustas tanto. Dices que no tenías la certeza de que yo estuviera dispuesta a llamarte cariño. Te lo vengo gritando desde hace años y te haces el sordo. Nos besamos en el carro y en los altos. Como si fuéramos pareja de esas que se quieren a todas horas. Dios nos libre de enamorarnos y destruirnos y dejarnos.
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