5.8.11

Algo que decir


Podría estar cosechando un gran éxito en este momento. Jugoso. Transgénico.  En lugar de eso veo el final de un episodio de south park del que no entiendo nada. Y lo veo con un solo ojo. Me operé, finalmente. Resulta que yo ni quería operarme. La idea de usar lentes comenzaba a llenarme. Me sentía la secretaria del mundo. Resolviendo llamadas importantes, escribiendo memos sustanciosos. Salvando vidas.

Trabajé en radiorama por dos meses y cachito. No hay constancia del asunto: jamás tuve un contrato. Llegué ahí por accidente, por algún comentario de mi papá. Pedí trabajo y me lo dieron: Jefa de información. Y trabajé. Sí señor, trabajé. Leí noticias como nunca, me aprendí los nombres de políticos que jamás me conocerán. Aguanté los gritos de un hombre que probablemente piensa que soy una idiota. Y no lo soy. Gustaba de decirme que no sabía redactar, que mis notas eran malas, que pasaban puras tonterías en mis noticieros. Yo despertaba y decía “hoy va a ser un buen día” y no, resulta que este pelmazo destruía mi entusiasmo a eso de las 6:45 am. A veces esperaba en el baño a que leyera mis notas para no ver directito las sangronadas que anotaba en ellas. Eso funcionó como por dos semanas. 
Sí, soy llorona. Pero me gusta hacer las cosas bien. Y las estaba haciendo bien. Y nadie en ese lugar apostaba por mi. Hasta el final. Hasta que me cansé y decidí mandar todo a la chingada. Grilla, gritos. El departamento de noticias de radiorama de occidente es una vecindad. Y sí, es queja. Di aviso al ITESO: jamás recomienden esa empresa, no dejen que otro itesiano con hambre de cambio caiga ahí. No.


Tengo algo así como una relación con un hombre mayor que yo. Ya no sé si es secreto o no. No entiendo porqué debería de serlo. Es divorciado, yo soltera.  No veo.  Anoche soñé con su ex esposa. Me gritaba y cacheteaba justo delante de mis padres. Me reclamaba las noches de pasión con el padre de su hijo. Y yo le pedía perdón. Le juraba que esperé su divorcio para tener sexo con él.  Luego ella me contaba que se habían divorciado porque él era un patán que la había lastimado profundamente. Que se burlaba de ella y cosas así. Entonces yo lloraba y le suplicaba que me enseñara a estar sin él antes de estar en la misma situación. Pendejada de sueño. La conciencia y la culpa.

Voy a trabajar en INTEL. Tengo un poco de angustia. Me saqué de la biblioteca un montón de libros sobre recursos humanos, trabajo en equipo y motivación de personal. En estos momentos leo la elegancia del erizo. Sugerencia directa del señor ese con el que a veces salgo.
Sospecho que a él le da menos ansiedad por verme de nuevo. Sé que con la edad el nivel de hormonas baja. Y también la cursilería. Que quede claro que a mí sí me encantaría cuidarlo. Un viejito primoroso. No me importa tanto el sexo. Lo que más me gusta de estar con él es la plática después del sexo. Los besos antes de desnudarse. Las caricias en la espalda. En tu barba, besar tu pecho. Que me digas (como en broma, como en serio) que me quede a dormir. Que un día de estos simplemente no me llevarás de regreso.  Sí, también tu cara cuando estás arriba (dentro) y yo te digo que me gustas mucho.

Querido diario y esas cosas.

2 comentarios:

El Señor Dáltanos dijo...

Me fascina (morbosamente, si quiere) la forma en que logra usted abrirte en este espacio! No es cosa fácil, sincerarse ante la hoja en blanco, debe usted saberlo. Ningunas letras me habían parecido tan francas y atractivas en el año que llevo leyendo blogs!

PD. Hizo usted bien en dar aviso al ITESO, puede ser considerado un servicio social!

Transgénicos saludos!

Eu dijo...

Gracias señor Dáltanos.
Es bueno saber que alguien lee (morbosamente) mis letras.